Temporada de avistamiento de ballenas en México

El viento frío, el cielo nublado, el sol apenas asomándose, el mar quieto y, de repente, una sombra se abre paso entre el agua y surge una enorme figura, da dos o tres
saltos provocando olas en todas direcciones con sus aletas y cola, lanza un chorro de vapor y vuelve a las profundidades.

Y luego viene otra y otra más. A lo lejos, se escucha un sonido grave, vibrante, alargado, al que se ha llamado “el canto de las ballenas”, las criaturas más grandes del planeta.

Suena increíble, ¿no es así? Pues si tan solo imaginarlo es emocionante, vivirlo en carne propia es asombroso. Viajar mar adentro a explorar los lugares donde estos imponentes
cetáceos suelen salir a la superficie, en compañía de guías expertos y científicos marinos que explican sobre sus hábitos y responden las dudas de los turistas, en una embarcación equipada con hidrófonos para oír claramente los cantos con los que estos mamíferos llaman a las hembras para el apareamiento.

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Las playas que colindan con el Océano Pacífico están reconocidas internacionalmente como algunas de las mejores para la temporada de avistamiento de ballenas.

Nuestro país es uno de los escenarios predilectos, desde las costas de Ensenada, Baja California hasta las de Puerto Ángel, Oaxaca, pasando por las de Mazatlán, Sinaloa, y la Bahía de Tenacatita, en Jalisco.

Pero las que definitivamente se llevan el mayor reconocimiento son las playas de La Paz y Los Cabos, en Baja California Sur, y las de Sayulita y Rincón de Guayabitos, en Nayarit.

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Todos estos municipios, cuentan con tours que salen a su encuentro todos los años entre los meses de diciembre y mayo –según el lugar-. Llegan a sus costas desde los mares
de Alaska, demasiado fríos para su ciclo reproductivo, en búsqueda de aguas más
templadas.

De diciembre a marzo es la mejor temporada para avistamiento de ballenas en México.

Ya sea solas o en grupos de hasta 16 animales -sobre todo en las especies gris, azul y jorobada- recorren alrededor de 12 mil kilómetros, en una travesía que dura 3 meses, para parir a los ballenatos, que también pueden ser vistos nadando junto a sus madres, con frecuencia a pocos metros de distancia de los barcos. Llegan a acercarse tanto a ellos que si los turistas están de suerte incluso pueden ser acariciados.

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Como medida de protección a estos animales, todas las actividades turísticas durante la
temporada de avistamiento de ballenas en México, están cuidadosamente vigiladas por instancias gubernamentales encargadas de la preservación del medio ambiente, con el fin de no interferir en sus procesos de reproducción, después de que varias especies vieron peligrosamente disminuidas su población debido a la caza, la contaminación y otros factores negativos de intervención humana. Además, una parte de las ganancias económicas de estos recorridos se destinan a trabajos de conservación e investigación científica sobre el tema.

Una actividad imperdible para quienes andan en busca una aventura inolvidable.  Observar ballenas como nunca antes lo imaginaste, disfrutar de hermosas playas y rodearse de cultura medioambiental, todo junto en el mismo lugar, ¿qué más se puede pedir?

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